Este artículo propone que Andalucía vive un desencanto tras la autonomía de 1980 debido a una gestión política sucursalista subordinada a Madrid y Bruselas. Denuncia que a la región se le ha dado un papel subalterno, proveedora de productos agrícolas y destino turístico de masas. Frente a la globalización, propone una «cultura de resistencia» basada en la identidad propia.
Presentación
Proyecto
Archivo
Fotografías
Audiovisuales
Publicaciones
Actividades
Enlaces