Este artículo analiza la trayectoria del movimiento estudiantil antifranquista en Andalucía, desde la posguerra hasta la Transición. El autor examina cómo las universidades de Sevilla y Granada (y posteriormente Málaga y Córdoba) pasaron de ser espacios de estricto control falangista a través del SEU, a convertirse en focos de disidencia política y cultural. El estudio destaca hitos como el «incidente Carande» en 1956 y las protestas por el precio del transporte, que marcaron un cambio de paradigma hacia una movilización más consciente y masiva. Finalmente, describe la radicalización del movimiento en los años setenta, con la aparición de organizaciones clandestinas y la coordinación a nivel nacional, factores que fueron determinantes en la formación de las futuras élites democráticas y en el desgaste final de la dictadura.
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